Todo se descontroló, Max empezó a tumbar todo lo que estaba en el escritorio para subirse conmigo, nuestras respiraciones eran rápidas y rítmicas, iban juntas como si se tratase de una canción. El beso era apasionado y hermoso, parecía que estaba absorbiendo elíxir de vida, seguíamos vestidos, pero no sé por cuánto tiempo más podríamos aguantar.
El hecho de que estuviéramos en el turno de la noche y que el personal estaba reducido casi en un 60% contribuyó en la confianza de ambos. Teníamos la