Mundo ficciónIniciar sesiónUn pasado triste en el orfanato impulsó a Mónica Expósito a convertirse en una exitosa médico cirujano. Su vida es perfecta, con el trabajo y matrimonio soñado junto al escritor famoso, Christian Montenegro. Pero todo perderá sentido cuando los ojos azules del residente Maximiliano Casanova la desestabilicen dentro y fuera del quirófano. ¿Luchar por la felicidad que ya tiene o atreverse a algo nuevo y excitante? Si sus decisiones valdrán la pena o no, debemos averiguarlo. Un historia tan real como la vida misma ¿tú a quién escoges?
Leer másQuerido diario ha pasado un año desde que la última vela se apagó en el lago dónde esparcimos las cenizas de mi madre, hoy es el día en el que decidí, que debo dejar ir su otra mitad. Pero para resumirte todo lo que ha pasado, creo que tendríamos que acompañar la tertulia con una taza de chocolate caliente. He ganado dos premios famosos, incluyendo un premio nobel en medicina por mis investigaciones, en el último año descubrí tres técnicas que han salvado la vida de al menos 300 niños con enfermedades que parecían incurables, me siento en el mejor momento de mi carrera profesional y personal, dando todo de mí para protegerlos. El doctor Tomás al parecer tiene una afección pulmonar y le han recomendado mudarse cerca del mar, pensé que la noticia le afectaría más, pero la verdad es que está muy contento y está buscando su reemplazo dentro del hospital. Me notificó hace unos días que soy una de las personas que está postulada para ese cargo, entre todos mis compañeros me recomendaron,
Yo estaba de pie junto a la mesa y la escuché acercarse a mi poco a poco, el sonido de sus tacones estaba rebotando en todo el lugar, la madre July estaba sacando a los pocos niños que había en la habitación.—Vamos niños, todos al jardín, vamos a jugar ahora—Pero madre, todavía faltan dos horas para el receso.—No importa pequeñín, vámonos todos para el parque. — dijo agarrándolos de manos y sacándolos por la parte trasera del salón.Yo baje la mirada, era obvio que Maximiliano no acato de advertencia, pero también lo entiendo, lo puse a escoger entre la mujer que lo crío y yo, y considerando que mi lado estaba lleno de odio y de rencor, era obvio que m escogiera el camino de la paz.Ella seguía caminando, pero de una manera muy lenta, estaba demasiado sorprendida.—Mamá. — le gritó Maximiliano entrando a la sala, venía corriendo, supongo que la mujer llegó primero que él después de decirle la noticia.—Te dije que no estaba lista. — le dije desde la puerta.—Déjanos solas Maximilia
Christian tomó de la mano a la madre July, ayudándola a salir del comedor. —Creo que ustedes tienen que hablar, por favor Mónica, expresa lo que sientes, aprovecha que Maximiliano está aquí y no te cierres. — dijo dándome un beso en la cabeza y llevándose a la madre July a otro lugar. Max caminó hacia mí, se veía que estaba bastante consternado y sorprendido, no es para menos. Cuándo llegó, observó los álbumes que estaban en la mesa y la fotografía que robe de su casa. Tenía una diferencia de edad de tan solo meses, por lo que eran prácticamente iguales. —¿Se lo dijiste? —Le pregunté con la mirada perdida. —No, no le he dicho nada. Le dije que vendría acompañarte y que tuvimos que sacarte de la fiesta porque tenías problemas con la tensión, fue lo único que se me ocurrió en el momento, lleve a Agatha a su hotel y después vine a verte. Yo suspiré, al menos tendría unas horas más para pensarlo. —Comprendo que en este momento no quieras verla y tampoco a mí, pero Mónica, esto no e
Caí al suelo, mis ojos no dejaban de ver el portarretrato, sentía que mi mundo se estaba cayendo, de nuevo. ¿Cómo podría ser yo la de la foto? pero estaba segura, estaba completamente segura, recuerdo mi cara en todas las imágenes del orfanato, siempre nos tomamos fotos grupales y eran constantes porque los grupos cambiaban rápidamente, todos eran llevados por nuevos padres. Además, la madre July tiene una fotografía de cuando llegué, y es exactamente igual, soy yo, estoy segura de que soy yo, pero no sale nada de mi boca, no puedo explicarle nada Maximiliano, porque y si existe la posibilidad de que me equivoque, las manos me tiemblan. —Mónica, ¿Qué pasa? — dijo bajando hasta dónde estabas. Mis manos estaban temblando, todo mi cuerpo se puso helado automáticamente, era un ataque de pánico, como pude subí las manos y tapé mis oídos, no quería escuchar a Max, no quería escuchar a nadie, quería concentrarme en lo que estaba pasando y Por qué mi cabeza me estaba diciendo que era yo l
Último capítulo