73. Un recipiente, 2 habitantes..
Horas antes...
El aire en la sala del consejo era denso, cargado con el humo de las velas, el olor a cera derretida y la tensión que se podía cortar con una daga. Evdenor, sentado al frente de la larga mesa de roble tallado, sintió el peso de la corona como si fuera de plomo. Se cubrió el rostro con las manos, los dedos presionando contra sus párpados, intentando aplacar el dolor de cabeza que martillaba en sus sienes. A su alrededor, los gritos de los señores de la mesa resonaban como discordi