*—Antonella:
Hoy iba a ser un buen día.
Antonella se miró al espejo con una sonrisa que no lograba disimular. Sus ojos brillaban con una mezcla de ilusión y nerviosismo. Llevaba una blusa blanca de tela vaporosa que se ceñía delicadamente a su silueta, unos jeans que abrazaban sus curvas con naturalidad y unas botas marrones estilo vaquero que le daban ese aire desenfadado pero encantador. Se hizo una trenza suelta, dejando algunos mechones rebeldes enmarcando su rostro.
Otra cita con Ma