*—Max:
Las señales estaban ahí, claras e inconfundibles. Max no necesitaba confirmaciones verbales: las expresiones de Antonella, su tono distante y su fría formalidad lo decían todo. Su chica sabía del compromiso con Shanna y, posiblemente, del beso que él había permitido. Ese pensamiento lo golpeó como un martillo en el pecho.
Max suspiró profundamente mientras recordaba la frialdad con la que ella lo había recibido esa misma mañana. Sí, él había estado distante últimamente, perdido entre las