*—Max:
¿Qué demonios había hecho?
Max salió de la piscina con la piel ardiendo, un hormigueo que no solo le recorría el cuerpo, sino que se concentraba en una parte específica que buscaba atención desesperadamente. Caminó rápido hacia donde estaba el grupo de sus amigos, procurando mantener la calma y, al llegar, tomó asiento cruzando las piernas en un intento casi inútil de disimular su estado.
—Amigo, casi te mueres ahí, ¿eh? —bromeó James, dándole una palmada en la espalda.
Max apenas reacci