El sonido del metal del arma en la mano de Daniel parecía resonar en todo el taller abandonado.
Durante unos segundos nadie se movió.
El aire estaba cargado de tensión.
Sebastián se colocó instintivamente frente a Valentina, bloqueando parcialmente la vista de Daniel. Sus hombros estaban firmes y su postura era la de alguien preparado para reaccionar en cualquier momento.
Daniel observó el gesto con una sonrisa amarga.
—Siempre tan protector —dijo con desprecio.
Valentina podía sentir la tensió