La llamada llegó exactamente diez minutos después.
El teléfono vibró sobre la mesa de la sala y el sonido pareció romper el silencio que había quedado en la casa desde el último mensaje de Daniel.
Valentina lo miró como si fuera un objeto peligroso.
Sebastián reaccionó primero. Tomó el teléfono, observó el número desconocido en la pantalla y luego miró a Valentina.
—Es él.
Valentina sintió que el estómago se le encogía.
Sebastián presionó el botón y activó el altavoz.
—Habla.
Durante un segundo