Clary no soltó a Jack enseguida.
Se quedó aferrada a él como si el cuerpo necesitara tiempo para entender algo que la mente ya había oído con claridad.
Lo tienen.
La frase seguía repitiéndose dentro de ella con el peso exacto de una puerta cerrándose por fin detrás del miedo.
Jack la sostuvo sin apuro. Una mano firme en su espalda, la otra en su nuca, los labios apoyados un instante sobreNecesitaba ese cuerpo real, ese calor, esa certeza.
Cuando al fin se apartó un poco, tenía los ojos brillant