La noticia cambió el ritmo de la casa.
No de forma escandalosa. Blackwell seguía pareciendo tranquila desde fuera: el mercado abrió a su hora, los jardines seguían impecables y el servicio continuó moviéndose con la discreción elegante de siempre. Pero Clary ya sabía ver lo que se tensaba por debajo. Más guardias en los corredores altos. Más puertas cerradas. Más silencio en las salas donde Jack y Matías hablaban con Rowan.
El miedo retrocedía, sí.
Pero no porque hubiera desaparecido.
Retrocedí