Clary se quedó un momento más entre los brazos de Jack, escuchando el latido firme bajo su camisa y dejando que el alivio le aflojara poco a poco los hombros.
Helena ya se había ido.
La mansión seguía en pie.
Blackwell seguía respirando con su calma extraña de ciudad protegida.
Y, por primera vez desde que aquella mujer había entrado por la puerta principal con su elegancia afilada y su pasado a cuestas, Clary sintió que podía volver a respirar sin esa punzada helada clavada justo debajo del pe