Clary tardó varios segundos en recordar cómo se respiraba con normalidad.
Seguía en la biblioteca. Seguía de pie frente a Jack. Seguía sintiendo en la boca la lentitud de ese beso y en la cintura el calor de su mano, aunque él ya se hubiera apartado lo suficiente como para dejarle espacio y no lo bastante como para que el aire entre ambos volviera a parecer seguro.
No era solo que la hubiera besado otra vez.
Era cómo.
Sin prisa.
Sin torpeza.
Sin ese arrebato medio salvaje de quien roba un insta