Jack
No debería haberle puesto la chaqueta encima.
No porque fuera un gesto impropio.
No porque alguien pudiera malinterpretarlo.
Sino porque ahora la chaqueta está sobre una silla en mi despacho, todavía húmeda en los hombros, y cada vez que paso cerca noto el rastro de su perfume mezclado con la lluvia y con mi propia ropa.
Y eso me irrita más de lo razonable.
Cierro la puerta con más fuerza de la necesaria y dejo el informe de Rowan sobre el escritorio. La casa sigue en silencio, pero despué