Giacomo intentó mover sus manos otra vez, apretar la mano de Carmine con más fuerza, pero incluso el pequeño movimiento que ya había hecho, había requerido un gran esfuerzo. El resto de su cuerpo permanecía inmóvil, como si pesara una tonelada y se negara a obedecerle. ¿Qué le había pasado? ¿Cuánto tiempo llevaba dormido?
Estaba profundamente confundido, y por más que lo intentaba, no lograba pensar con claridad. Era como si un manto pesado cubriera sus pensamientos, haciéndole difícil concentra