Las palabras se repetían en la mente de Carmine mientras observaba al paramédico iniciar la reanimación. El cuerpo de Giacomo se movía involuntariamente bajo las compresiones.
Carmine siempre se había considerado una persona fuerte, capaz de afrontar los peores obstáculos, pero en ese momento, sentía que toda su fortaleza se desvanecía. Las lágrimas comenzaron a caer sin control por sus mejillas, mientras rogaba en su mente, una y otra vez, que Giacomo estuviera bien. No podía perderlo.
El tiemp