El ruido de murmullos despertó a Carmine. Se sintió algo confundida, sin poder recordar dónde o con quién estaba. Lo único que invadía su mente era la pesadilla que había tenido: Giacomo herido e inconsciente… Aunque, pronto, cayó en cuenta de que no había sido una pesadilla.
Abrió los ojos con rapidez y se sentó, el pánico apoderándose de ella. Necesitaba ver a Giacomo.
—Tranquila, cariño —dijo su madre, tomándola de la mano.
Carmine miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en una h