Giacomo se sorprendió al ver el nombre de Roberto en el identificador de llamadas, pero de todas formas contestó.
—¿Roberto?
—Giacomo —lo saludó él—. Debe ser extraño que me ponga en contacto contigo.
—Un poco. ¿Qué sucedió?
—Estuve investigando a Arianna desde nuestra última reunión. Descubrí que tenías razón, ella no ha sido muy honesta conmigo.
—Te enteraste que no solo no es huérfana, sino que tiene unos padres que parecen bastante decentes.
—¿Lo sabías?
—Así es.
Roberto soltó un suspiró.
—