—Carmine, vaya que sorpresa —dijo Arianna con una sonrisa demasiado amigable—. ¿Quién habría imaginado que te encontraría aquí?
Carmine se recuperó rápidamente de la sorpresa y adoptó la misma expresión formal que utilizaba para tratar con sus clientes. Tenía el presentimiento de que no había nada de casual en aquel encuentro.
—Arianna —saludó e hizo un gesto de cabeza antes de ir a tomar un poco de papel toalla para las manos—. Qué coincidencia verte aquí. Pero no te quito más tiempo, seguro e