Abrí mis ojos, recuerdo que el día anterior me habían sedado, recordaba todo perfectamente, sentía un dolor inexplicable. Solo quería que pasara rápido. Si soy cobarde y no quería sentir nada. Me dolía y no quería eso.
Quise hacerme la fuerte, pero fue difícil cuando la señora Rima me habló, me consoló como si fuera mi madre, Anabelle y Theo, todos vinieron de visita, no podía decir que me sentía sola porque ellos estaban para mi. Tenía una nueva familia.
—¡ushhh! No te alteres...¡por favor...!