Mundo ficciónIniciar sesiónAlisha corría por el largo pasillo decorado con piedras. La oscuridad era su única amiga y solo un débil rayo del sol provenía de la entrada. Su cuerpo fue alzado y soltó una gran carcajada.
-Suéltame, suéltame-
-Te atrapé pequeño renacuajo- la voz del hombre mayor salía junto







