Jules abrió los ojos de golpe para encontrarse con los de su compañero.
–¿Te sientes mejor?– le preguntó, sosteniéndolo entre sus brazos– Perdiste el conocimiento por unos segundos–su voz denotaba la angustia que lo dominaba.
Él se incorporó con su ayuda y sintió los dedos de Louva que analizaban su pulso.
–Fue otro recuerdo– respondió sonriendo al albino que se apartó más tranquilo.
–¿Y qué viste? –Dominic se arrodilló frente a él.
–No sé muy bien– lo miró a los ojos y frunció el ceño– Alfa,