[KEIRA]
Al día siguiente
Amanecer en los brazos de Dane, después de todo lo que vivimos anoche y de que me propusiera matrimonio, es una sensación completamente distinta a cualquier otra que haya experimentado antes. No voy a mentir: el miedo amenaza con invadir cada una de mis células. Aun así, prefiero creer en el milagro que este hombre representa en mi vida, y no en la realidad que insiste en decirme que todo esto es una locura.
Mi mente, fría y racional, me recuerda que llevamos muy poco tiempo juntos, que esto podría ser el error más grande de mi vida y terminar en otro fracaso. Pero, al mismo tiempo, mi corazón dice exactamente lo contrario. Salta de alegría, se regocija ante este amor inesperado y me grita que le haga caso, que siga adelante, que me permita soñar un futuro a su lado… que incluso imagine cómo podrían llegar a ser nuestros hijos.
Un cosquilleo recorre mi interior con solo pensar en un bebé suyo creciendo dentro de mí. Me pregunto si se parecería más a él o a mí.