[KEIRA]
Esa misma noche
Después de un día sumamente complicado por todo lo acontecido, pasé por mi departamento para ducharme, cambiarme de ropa y preparar un pequeño bolso con lo justo para pasar la noche en casa de mi novio. Ahora, finalmente, estoy frente a su puerta.
Golpeo con el corazón latiéndome a mil por hora y, en cuestión de segundos, la puerta se abre dejándome ver al hombre de metro noventa que a cada instante me roba mil suspiros.
—Buenas noches, sirena. Te ves preciosa —me saluda