—Kaelen, átalo —ordenó Thomas sin volver a mirarlo—. Si sobrevive a la noche, le sacaremos la ubicación de los demás escondites de Archer.
Thomas pateó las dobles puertas del laboratorio principal, haciéndolas volar hacia el interior.
La imagen que apareció en la pantalla gigante del búnker nos dejó a Vesper y a mí sin aliento. La estancia era gigante, una caverna adaptada con tecnología de punta. Decenas de tanques de cristal reforzado contenían miles de litros de un líquido azul verdoso que b