Capítulo 139. El blanco equivocado.
Los escoltas mantenían a Jake inmovilizado contra la pared de ladrillos del restaurante, pero él no dejaba de retorcerse, buscando desesperadamente los ojos de Víctor.
El corazón de Víctor latía con una fuerza inusual, aunque su rostro era muy serio, acostumbrado a no mostrar debilidad en público.
—Lo que tengas que decirme, dilo rápido —espetó Víctor con una voz tan baja y amenazante.
Daniel, sin embargo, escaneó la acera y los edificios cercanos con creciente nerviosismo. La gente ya empezaba