Capítulo 112. Sin dar un paso atrás.
La cara de Brenda fue un verdadero poema.
Se quedó viéndolo fijada, pasmada por la sorpresa, y terminó negando con la cabeza un par de veces, como si estuviera procesando la locura que acababa de escuchar.
—¿Oí bien?
Daniel seguía ahí parado, recostado del tronco de un árbol y sin inmutarse lo más mínimo. De hecho, se le notaba a leguas que estaba disfrutando de lo lindo el desconcierto de ella.
—Sí. Escuchaste perfecto.
—¿Amante? —repitió Brenda, soltando una risa nerviosa—. Nunca nadie me habí