Capítulo 111. Sin escapatoria.
Apenas Melissa pisó la oficina con sus aires de grandeza, luciendo la gargantilla de diamantes nueva en el cuello, Jake no le dio ni las buenas noches.
Agarró el fajo de fotos del penthouse y del chofer y se las tiró directo sobre el escritorio, esparciéndolas frente a ella.
—Me explicas qué carajos es esto —exigió Jake, con una voz tan baja y fría que ponía los pelos de punta.
Melissa miró las fotos por un segundo, pero rápidamente levantó la barbilla, tratando de mantener su fachada de intocab