Capítulo 110. La avaricia.
—Sí, fui yo... —soltó Alexander sin tapujos, dándole un sorbo a su bebida—. Era algo que Víctor Grimaldi me debía. Un pequeño golpe bajo para nivelar el terreno.
Melissa retrocedió un paso, sintiendo que el aire le faltaba.
—¡Oh, por Dios! ¿Eres enemigo de Víctor?
Alexander se echó a reír sin una gota de culpa.
—No uses esos términos tan feos, cariño. Digamos simplemente que tenemos unos cuantos asuntos pendientes y algunas cosas en común.
—Sigo sin entender. ¿Qué cosas en común puedes tener tú