Capítulo 10. El amante ardiente.
La luz de la mañana despertó a Amanda. Tenía el cuerpo adolorido, pero de una forma deliciosa. Estiró la mano buscando a Carlos y solo encontró las sábanas frías.
Se sentó de golpe, totalmente desnuda.
El ardor entre sus piernas le recordó lo salvaje que había sido la noche anterior. Quería repetir, quería sentir a ese hombre de nuevo, pero él había desaparecido.
Se levantó con las piernas aún temblorosas y entró al lujoso baño para ducharse. Abrió la regadera de golpe.
El agua caliente gol