LETICIA
Habían transcurrido treinta minutos desde que Alessandro me dejó sola, y aun no regresaba. Me sentía nerviosa y algo me decía que la situación ue lo retenía, no sería de mi agrado. Comencé a ignorar a los invitados, no por falta de educación, sino porque no me sentía en condiciones de escuchar a nadie; todo había desaparecido a mi alrededor y mi único objetivo era encontrar a Alessandro.
Cuando una de las empleadas de la casa pasó por mi lado, la detuve del brazo y le pregunté si no hab