Capítulo 41.Cabos sueltos

Alex dio un paso más cerca del agente en contra y lo miró a los ojos.

—Te mata que no tienes pruebas en mi contra.

—Tenías motivos y oportunidad, solo falta que lo confieses —respondió el agente.

—James Foster era un desgraciado, a todo el mundo traicionaba, enemigos le sobraban.

— ¿Y por eso pensaste que lo dejaríamos pasar? —espetó el agente.

—Dejaron que la policía se involucrara y yo fui humillado públicamente por su incapacidad, es un descaro que encima sin pruebas me acuse
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