Alex dio un paso más cerca del agente en contra y lo miró a los ojos.
—Te mata que no tienes pruebas en mi contra.
—Tenías motivos y oportunidad, solo falta que lo confieses —respondió el agente.
—James Foster era un desgraciado, a todo el mundo traicionaba, enemigos le sobraban.
— ¿Y por eso pensaste que lo dejaríamos pasar? —espetó el agente.
—Dejaron que la policía se involucrara y yo fui humillado públicamente por su incapacidad, es un descaro que encima sin pruebas me acuse