243.
Una vez a solas, Mariano se dirige a Matilda y examina su cuello, “¿Te ha lastimado?”
Sus dedos recorren toda el área, para verificar que no haya alguna marca o cortadura.
“Estoy bien.
Solo es pesado, no peligroso.”
“Ahora, ¿te ayudo a cambiar?”, lo dice de forma juguetona.
Matilda se sonroja, “Mar…”
“¿Qué?”, dice entre risas, “solo estoy bromeando…
Pero, sí, Josué te espera para otro vestuario…”
Matilda se lleva una mano al cabello, “ayúdame a encontrar un pequeño gancho que sujeta el moño…
Ya