189.
El día siguiente, la mañana del sábado, Matilda se puso de pie antes que saliera el sol. Si había dormido 4 horas, era demasiado.
Aunque su mente estaba agotada, necesitaba atar cabos. Se dirigió temprano al lugar de reunión con Jorge, Guillermo y el retratista.
Faltaba un poco más de una hora para la reunión, por lo que decidió ir a caminar para relajar su cuerpo.
En su caminata logró tener una idea, que habían pasado por alto. Al llegar al punto de reunión, Guillermo ya estaba ahí, Matilda te