Leonardo
—Hijo, ¿De verdad creías que no sabías que te estás f*llando con la mujer loba?
Mi cuerpo se tensa ante el comentario de mi padre.
—Eres más estúpido de lo que creía…Si querías a una p*ta podríamos haberla buscado fuera de la Orden…—continúa mi padre expulsando veneno.
—Padre, ella no es una puta. Ella es… —empiezo, pero me corta sin esfuerzo.
—Ubícate, hijo —escupe—. Sabes perfectamente que mujeres como esa no sirven para nada.
Suelta un bufido cargado de desprecio y se recuesta