Alina no durmió bien esa noche.
No fue por el silencio del palacio ni por alguna preocupación externa, sino por la conversación en la terraza que no lograba dejar atrás. Había sido breve, incluso sencilla en apariencia, pero suficiente para alterar algo que había estado intentando mantener bajo control.
“No quiero nada.”
La forma en que Darian lo dijo seguía presente.
No sonó como indiferencia.
Tampoco como orgullo.
Sonó como una decisión.
Y eso era lo que la incomodaba.
Porque si él realmente