El restaurante se encontraba en una de las zonas más tranquilas de Londres, lejos del movimiento de las avenidas principales y de los lugares donde la prensa solía congregarse después de una noche como la anterior. Loren llegó con el rostro parcialmente oculto bajo unas gafas oscuras y un abrigo que había elegido apresuradamente antes de abandonar la Villa de Tulipanes. El golpe todavía le dejaba una molestia constante en la cabeza y una pequeña herida cerca de la sien, pero lo que realmente la