CAPÍTULO
El reloj de pared de la pequeña oficina marcaba las once y veinte de la mañana cuando Evelyn Cross cerró con cuidado la carpeta donde había ido anotando cada detalle del relato de Loren. Durante los últimos cuarenta minutos no la había interrumpido más de lo necesario. Había preferido escuchar con atención, dejando que los hechos se acomodaran poco a poco hasta formar una línea temporal coherente.
Frente a ella, Loren permanecía sentada con las manos entrelazadas sobre su regazo. Hab