—Te ves radiante —opinó Lisa cuando Alessia atravesó la puerta de su oficina—. ¿Un buen fin de semana?
—Un excelente fin de semana —confirmó Ale y colocó su portafolio nuevo en color morado sobre su escritorio—. ¿Y ustedes?
El «ustedes» era formalidad. A Alessia no le interesaba en lo más mínimo el fin de semana de Celine, sólo el de Lisa.
—Bien, tuve una cita con un chico que conocí en una aplicación y… no será mi siguiente novio, pero me re acomodó la existencia y estoy agradecida por eso —so