En el interior del salón de eventos continuaba la fiesta. Los invitados bailaban en la pista y conversaban en las mesas.
Alessia se dirigió al bar. Necesitaba alcohol, el que fuera, para sobrellevar todas las emociones de la noche, mas no alcanzó ni a pedir la bebida cuando Matthew la tomó del brazo y la condujo hacia la pista. Ella se sentía demasiado agotada para negarse, así que se dejó llevar.
—Odio bailar —dijo ella.
—Me encanta bailar —sonrió él.
Alessia quiso entornar los ojos, pero se