Me había quedado dormido con ella.
No sé porque pero le abrí mi corazón, le conté todo de mí supongo que debía saberlo porque tarde o temprano se enteraría de todo y sería peor. Ella se movió algo inquieta y por instinto la abracé para calmar su sueño.
Al ver el techo me entraron recuerdos que no me dejaban dormir.
He nacido y moriré... solo” [...]
Al ser así, nadie me lastima, nadie me hiere, ni penetra mi fortaleza inquebrantable, soy fuerte e invencible.
No fui siempre un chiquillo malcriado