Me sentía algo mal por haberme peleado con todos por algo absurdo, pero no entendía él porque todo el mundo se ensañaba conmigo cómo si hubiera cometido el peor error de mi vida, se suponía que era adolescente y debía cometer errores sino ¿Para qué está la vida sino es para ello?
Me senté cerca de mi ventana mientras que mi mejor amiga seguía rogando mi perdón al otro lado de la puerta, esperando al raro para escapar un rato. No había dormido casi nada pero tenía muchísima ansiedad –necesitaba