Anabela
Comienzo a abrir mis ojos; hay demasiada luz. Mis ojos se comienzan a acostumbrar a la luz.
Miro a todos lados y me comienzo a asustar porque no sé dónde estoy.
Noto a un hombre alto, piel blanca, cabello oscuro; tiene barba, tiene una linda cara y creo que tiene los ojos verdes.
Yo conozco a ese hombre, es el hombre del club.
Me siento en la cama y veo que tengo muchas cosas conectadas a mí.
—No te los quites; eso te ayuda —habla el hombre extraño.
—¿Dónde estoy? —Le pregunto.