Enora (Sahara)
He tardado seis meses planeando mi plan para poder encontrarme con mi hija Anabela.
Tengo mis cosas listas, sé dónde está la casa; necesito llegar hasta ahí y esperar el momento para entrar y verla.
Me abrigo, lista para salir, abro la puerta y me encuentro con Mateo.
—Hola, señora Enora, ¿hacia dónde va? ¿Y qué está haciendo aquí? —veo que me mira descifrándome.
—No puedo venir a Rusia de vacaciones —le digo, fingiendo.
—Sí, claro —me responde y rápidamente me toma con fuerza y