Anabela
Me bajan del auto y entramos a ese lugar. Al entrar puedo ver a muchas mujeres, algunas casi desnudas y otras mostrando sus pechos.
Me llevan hasta una habitación; entramos Álvaro y yo.
Veo un hombre sentado junto a un escritorio. Está vestido de traje y veo que tiene una enorme espalda.
—Señor Abdel, aquí está lo que mi señor Dante le manda —habló Álvaro.
Veo que el hombre le da vuelta a su silla y lo veo a la cara.
Es un hombre como de 30 años; es moreno, cabello negro, ojos oscuros,