Las zancadas de Olivia fueron tan grandes que en solo cuatros pasos estaba justo detrás de Olivia, la tomó del brazo e hizo que se girará.
—¡Qué te pasa estúpida! —exclamó Paula la ver que era Olivia quién la sujetaba del brazo.
Olivia sintió como la sangre subía rápidamente a su cabeza, ya se había contenido demasiado y era hora de dejarle las cosas en claro. Sin decir una sola palabra Olivia levantó su mano y la estampó en las mejilla de Paula
—Ninguna estúpida, y esto es para que no estés de