Paula bajó sus manos, era mejor mostrarse como una víctima ante Liam. Sonrió abiertamente, acomodó su vestido y miró una vez más a Olivia.
—Está bien querida, está vez ganaste una batalla, recuérdalo muy bien seré yo quien gane la guerra —dijo Paula.
—¡Lárgate! —exclamó Martha.
—¡George! Asegúrate de pedirle un taxi a Paula, y darle dinero. ¡Vamos niña! —dijo Darwin, tomó a Olivia de la mano y la llevó de nuevo a la casa.
—¡Señorita Paula! Por favor espere aquí unos segundos mientras pido un t