De seguro no era el lugar, ni el momento, solo quería sentirla, deslizó más su dedo y empezó a masajear el pequeño clítoris de Olivia, quién se retorcía al sentir pequeños espasmos en todo su cuerpo.
—¡Liam! —dijo ella en suspiro ahogado.
—Si, se que debo detenerme —respondió el resignado, tratando de separarse de ella.
—No quiero que te detengas, quiero estar contigo —dijo ella. Lo beso con mucha más fuerza, lo deseaba al igual que el a ella.
Liam se separó de ella, sonrió y tomó sus manos.
—