Tres semanas después.
El vestido ceñido a su cuerpo la hacía lucir demasiado hermosa, simplemente era perfecto, ella era perfecta. Una vez más Olivia se miró al espejo, su rostro estaba lleno de felicidad, su corazón al igual que todo su cuerpo latía con gran emoción.
Aún no entendía cómo Liam había preparado todo en una sola semana para casarse con ella. Aunque para ella era demasiado apresurado al final terminó por aceptar.
Darwin abrió la puerta y no pudo evitar sonreír, al frente de él esta