La luz del sol de mediodía entraba directamente por los ventanales de su solitaria alcoba. La ciudad y sus sonidos, se escuchaban a lo lejos haciendo como una especie de música de fondo para sus muchos pensamientos. Se miraba en el espejo de su habitación, en donde se hallaba desnuda contemplándose mientas sentía un mar de emociones contradictorias en su interior.
Adara miraba como el paso de los años y, tambien, las marcas de un embarazo sufrido habían dejado marcado su cuerpo para siempre. Se