Cap. 13: ¡Una chispa encendida!
Alfredo contuvo el aliento por unos segundos; sin embargo, se obligó a reaccionar.
—Buenos días, Juliana. ¿Podemos hablar? —preguntó con su voz suave, y varonil a la vez, mientras se ajustaba el cuello de la camisa, nervioso.
Juliana sintió un estremecimiento de pies a cabeza. Asintió, luego volteó y miró a sus primas.
—Al frente venden unas hamburguesas deliciosas —advirtió, jugueteando con un mechón de su cabello castaño.
Marypaz y Dafne se miraron a los ojos, ambas apenas tenían diecisiete a